Calefaccione ambientes hasta llegar a una temperatura mínima agradable (aproximadamente 19 grados centígrados). Recuerde que, bajando la temperatura en 1º C, Usted puede ahorrarse hasta un 10 % en su consumo.
No cubra los radiadores con muebles o cortinas ya que desaprovechan la energía.
Incorpore en su instalación un termostato o un reloj programador para determinar la temperatura deseada y el horario de funcionamiento, especialmente si tiene calefacción central.
Si Usted tiene calefacción central y siente demasiado calor: no abra las ventanas, cierre la llave de los radiadores o ajuste el termostato de su caldera a una temperatura razonable.
Recuerde que es conveniente hacer revisar el sistema de calefacción antes de comenzar el invierno. La llama de los aparatos debe ser estable, silenciosa, de color azul intenso en su núcleo (y más claro en el exterior) y debe estar regulada adecuadamente. Además, los quemadores de los artefactos deben estar limpios.
Deje entrar los rayos del sol en su casa y aproveche una fuente de calor natural.
No calefaccione cuartos que usted no utiliza.
Cuando ventile su casa, tenga la precaución de bajar el termostato para que la calefacción no siga funcionando.
El uso de ropa abrigada dentro de la casa significa menor necesidad de calefacción y, por consiguiente, menor consumo de energía.
Evite las corrientes de aire que entran por puertas y ventanas, aislando bien las juntas. De este modo, reducirá el uso de las estufas, pero recuerde que los artefactos de gas necesitan cierta ventilación y un adecuado suministro de aire fresco para funcionar con seguridad y eficiencia.
Recuerde aislar adecuadamente el termotanque cuando este se ubique fuera de la vivienda.
La aislación de 10 o 15 centímetros de espesor ayudará a eliminar las pérdidas de calor a través del techo.
Si al tomar un baño, Usted deja que el agua se caliente demasiado, tendrá que mezclarla con agua fría, con el consiguiente desperdicio de energía. Para entibiar el agua caliente, no es necesario agregar agua fría, sino regular la llama desde el calefón.
La mayoría de los lavarropas y lavavajillas pueden conectarse a la tubería de agua caliente producida por su calentador de gas. Así evitará calentar agua con electricidad y ahorrará tiempo y dinero.