El uso racional de la energía contribuye a:

  • Mantener bajo los costos de los consumidores.
  • Preservar el medio ambiente.
  • Prolongar el suministro de los recursos energéticos naturales limitados.

No se trata solamente de una cuestión de uso prudente por parte del usuario final, sino que debe considerarse todo el ciclo de vida del aprovechamiento de la energía, a saber:
  • La selección de la fuente correcta de energía.
  • El diseño adecuado de los medios de la producción, transformación y transporte.
  • La promoción de un uso final eficiente.


El gas natural ofrece soluciones racionales para todos estos aspectos: es una fuente de energía limpia, fácilmente disponible, de bajos costos de operación y mantenimiento, y que brinda eficiencia y calidad.
Estas cualidades hacen del gas natural una alternativa preferencial para todos los sectores usuarios: residencial, comercial, industrias y usinas.